Entradas dejulio, 2012

Planifica tus actividades 

lunes, 30 de julio de 2012 04:14:00 p. m. Categorías: Administración Estrategia Liderazgo

El mero acto de pensar y planificar desata sus poderes mentales, dispara su creatividad y aumenta sus energías. Uno de sus objetivos principales en el trabajo debe ser obtener el mayor beneficio posible de su inversión de energía mental, emocional y física. Y cada minuto ocupado en planificar le ahorra hasta diez minutos en la ejecución.
 
Planificar el día no le consume más de diez o doce minutos, pero esta pequeña inversión de tiempo le ahorrará por lo menos dos horas (entre 100 y 120 minutos) de tiempo perdido y esfuerzo impreciso durante el día.
 
Necesita listas distintas para propósitos distintos. Primero debe crear un listado maestro en el cual escribe todo lo que le parece que quiere hacer en algún momento en el futuro.
 
En segundo lugar, debe contar con una lista mensual que hace al final de cada mes para el mes siguiente. Puede contener asuntos que transfiere del listado maestro.
 
En tercer lugar, debe contar con una lista semanal donde planifica anticipadamente la semana completa.
 
Esta lista se mantiene en construcción mientras transcurre la semana. Finalmente, debe transferir asuntos de sus listas mensuales y semanales a su lista diaria. Se trata de las actividades específicas que va a realizar al día siguiente.
 
Haga la lista diaria la noche anterior, al término del día de trabajo.
 
Traslade todo lo que todavía no ha terminado a la lista del día siguiente y después agregue todo lo que tiene que hacer ese día. Si hace la lista la noche antes, su subconsciente trabajará con esa lista toda la noche mientras duerme. Y con frecuencia le ocurrirá levantarse con grandes ideas e intuiciones que puede utilizar para completar su trabajo con mayor prontitud y mejor de lo que había pensado inicialmente.
 
Conforme transcurre la jornada laboral, ponga una señal en los asuntos de la lista que ha completado.
 
Esto le permite disponer de un cuadro visual de los logros. Genera la sensación de éxito y de avance. Si ve que avanza progresivamente en su lista, se siente motivado y aumentan sus energías. También mejora su autoestima y respeto de sí mismo. El progreso continuo y visible le impulsa hacia adelante y le ayuda a superar indecisiones.

 

La regla del 80/20 es uno de los conceptos de administración del tiempo y de la vida que más le pueden ayudar. También se llama Principio de Pareto, por su creador, el economista italiano Vilfredo Pareto, que escribió sobre ella por primera vez en 1985. Esta regla dice, por ejemplo, que el 20 % de sus actividades valen el 80 % de sus resultados, que el 20 % de sus clientes constituyen el 80 % de sus ventas, que el 20 % de sus productos o servicios explican el 80 % de sus ganancias... Esto significa que si tiene una lista de diez asuntos que hacer, dos de esos asuntos van a valer tanto o más que los otros ocho asuntos en conjunto. Y, con frecuencia, uno solo de los asuntos de una lista de tareas que tiene que hacer puede valer más que el conjunto de los otros nueve asuntos.

 

Por lo que… Antes de empezar a trabajar, pregúntese:

 

¿Esta tarea se encuentra en el 20 % superior de mis actividades o en el 80 % inferior? Las personas eficaces y productivas se disciplinan para empezar por la tarea más importante que tienen por delante.

 

Fuente: ¡Tráguese ese Sapo! autor: Brian Tracy

¿Qué tan mal conversador eres? 

sábado, 7 de julio de 2012 12:49:00 p. m. Categorías: Liderazgo Servicio al Cliente

Los malos conversadores.

1.- El opinador:
El primero de ellos es el opinador el que escucha simplemente para determinar si las ideas de los demás coinciden con lo que él considera que es cierto. El opinador no escucha con la mente abierta, simplemente se limita a confirmar si sus ideas (su verdad) coinciden con la de sus interlocutores.

2.- El gruñón:
Por su parte, los gruñones son personas que escuchan desde la creencia de que los demás están equivocados. Escuchan con desprecio, considerando que la conversación es un mal necesario, lo que distorsiona la comunicación en las dos direcciones.

3.- El retórico:
Algo parecido sucede con los retóricos. Un retórico utiliza la conversación para enviar advertencias o para generar respuestas determinadas, lo que acaba atrapando a sus interlocutores en una comunicación en una sola dirección.
4.- El perseverante:
Hay personas que hablan mucho sin decir nada. Definen y ajustan sus ideas sobre la marcha convirtiendo la conversación en un ejercicio iterativo que no avanza. Ferrari los denomina los perseverantes, si habla con uno de ellos acabará teniendo la sensación de que cada uno mantiene una conversación diferente.
5.- El hombre-respuesta:
En nuestra galería de enemigos a la escucha podemos encontrarnos también con los hombres respuesta. Un hombre respuesta es una persona programada para dar soluciones, incluso antes de que haya habido un consenso sobre cuál es el problema. Su única motivación es la de agradar e impresionar (no vaya a pensar que es la de dar soluciones) Por ello tiene respuestas y réplicas para cualquier objeción o argumento que podamos plantearles.
6.- El impostor:
Finalmente, el último de los malos escuchadores es el impostor. Un impostor tiene todo el lenguaje corporal de la persona que está implicada en la conversación en cuerpo y alma. Sin embargo no están interesados en lo que dicen sus interlocutores e incluso es posible que ya hayan tomado una determinación.

 

Para recordar: ¿Cómo conversas con tus cllientes, con tus amigos y con tu familia?


Fuente: Pensamiento Imaginactivo

Zanahoria, huevo o café 

lunes, 2 de julio de 2012 10:56:00 a. m. Categorías: Administración Liderazgo

Era una vez una joven adolescente hija de un Padre cariñoso y gentil. Esta le comenta a él varias quejas sobre la vida y sobre la cantidad de cosas que no salían bien, no sabía como hacer para seguir adelante pues sentía desfallecer y se quería dar por vencida, cansada de luchar y luchar sin ver resultados, parecía que cuando solucionaba un problema instantáneamente aparecía otro.

Su padre un chef de profesión, la llevo a su lugar de trabajo, y prendió a hervir 3 ollas al fuego. En una colocó Zanahorias, en otra un par de Huevos, y en la última colocó Café.
La hija impaciente, preguntándose que estaba haciendo su padre, mientras este solo la veía y sonreía. A los 20 minutos el apagó el fuego de las ollas. Saco las Zanahorias y las sirvió en un plato, los huevos en un recipiente y el café lo puso en una taza. El padre le pregunta a su hija: “Hija, ¿Qué ves?” y ella solo responde: “Zanahorias, huevos y café.”

Su padre al ver la respuesta le pide a su hija que se acerque y toque la Zanahoria, se dio cuenta que estaba más blanda, la hizo romper el huevo y se dio cuenta que estaban duros, y al tomarse la taza de Café se dio cuenta que estaba delicioso. Y ella enseguida se pregunta: “¿Qué tiene que ver esto?”
Él le explicó que los tres elementos se habían enfrentado a la misma adversidad, agua hirviendo, solo que habían reaccionado de forma diferente.
La zanahoria llegó al agua fuerte, dura; pero después de pasar por el agua hirviendo se había hecho blanda y fácil de deshacer. Los huevos habían llegado al agua frágiles, su cáscara fina protegía su interior líquido; pero después de estar en el agua hirviendo, se había endurecido. Los granos de Café cambiaron al entrar al agua hirviendo.
¿Cuál de los tres elementos eres tú cuando la adversidad toca tu puerta?
¿Eres una zanahoria que parece fuerte pero cuando el dolor y la fatalidad te llegan te vuelves débil y pierdes tu fortaleza?
¿Eres un huevo que comenzó con un corazón maleable, con espíritu fluido pero después de una muerte, separación o despido se vuelven duros e inflexibles?
¿Eres un Café que cuando llega a su punto máximo de calor cambia de sabor y aroma por uno mucho mejor?
Espero seas como el café.
Ojalá logres ser como un grano de café, que cuando las cosas se pongan mal tú puedas reaccionar de forma positiva, sin dejarte vencer por las circunstancias y hagas que las cosas a tu alrededor mejoren.
Que ante la adversidad exista siempre una luz que ilumine tu camino y el de todas las personas que te rodean.
Que puedas siempre esparcir e irradiar con tu fuerza, optimismo y alegría “el dulce aroma del café”.
Que nunca pierdas ese olor grato e inagotable que solo tú sabes transmitir a lo demás.
Acuérdate que el que toma las decisiones fáciles son los cobardes y el que toma las difíciles eres tú.

Fuente: Escuela para ricos