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Cliente mata a Jefe 

lunes, 17 de septiembre de 2012 11:58:00 a. m. Categorías: Liderazgo Servicio al Cliente

Existen colaboradores en las organizaciones que continúan en la tarea de endiosar a sus jefes, e incluso en detrimento de la atención de sus clientes, algo que ya habíamos compartido en nuestra sección de gerencia a través del articulo Gerentes por las nubes, donde el jefe, en la mayoría de los casos alimenta o sirve de estimulo frente a la práctica.

No olvidemos que su nómina y la de su jefe se paga gracias a esos clientes que con desidia, deben soportar expresiones como: “Ay que pena con Usted, es que mi jefe me necesita”, “Ya le devuelvo la llamada –Coca Cola mata tinto- es mi jefe” o "Lo siento, mi jefe está esperándome".

Es absurdo, pero además cultural, algunos "Jefecitos" han  sido vehementes en decir que primero son ellos, incluso por encima de la propia razón de ser de sus negocios: sus clientes.

Quien iba creerlo y aunque no me apoyo estrictamente en muestreos o encuestas, éste flagelo parece ser más frecuente en las medianas y grandes empresas que en las pequeñas, seguramente el temor reverencial es más común en las unidades de negocio más grandes que en las de menor tamaño, perder una posición en una gran empresa es sin duda muy diferente al impacto que en una pequeña. No es fácil emplearse en una economía cada día más adversa a las oportunidades y con una limitada oferta laboral.

El único lugar donde el jefe está primero que el cliente, es en el imaginario del colaborador, que ha tendido un tapete para que la arrogancia de su jefe lo recorra, sin importar si los clientes están o no satisfechos.

El cliente siempre irá en el primer lugar, independiente de que tenga o no la razón (ésta es otra discusión muy distinta), pero esto sólo puede vivirse cuando el jefe acepta ser menos importante que sus clientes, lo contrario es efímero en la búsqueda de cualquier éxito empresarial.

Si es esa la cultura que impera en su organización, por lo menos no sea tan evidente, y trate de disimular la imposición con la cual se busca que su jefe sea visto como el propio Mesías, y no como un mortal o colaborador más del equipo de trabajo.

Si se encuentra en una oficina abierta o mostrador, procure ocultar delante de sus clientes y visitantes que es su jefe el que le está solicitando un reporte; el estilo anterior también es muy frecuente cuando el jefe por razones de su oficio o rol en la empresa, debe hacer seguimiento sobre las ventas y demás resultados comerciales; de cara al cliente escuchar expresiones como: "Esto ha estado muy malo, sólo hemos vendido dos paquetes de vacaciones", resulta completamente frustrante para el comprador saber que lo que está adquiriendo, lo han demandado muy pocas personas, o que el vendedor tiene un verdugo exigiendo resultados, éste episodio puede generar un sentimiento de lástima y consideración, percepción que debe evitarse actuando con absoluta discreción.

Tenga en cuenta que sus clientes deben estar al margen de estas políticas de seguimiento y supervisión, y la prudencia es el mejor aliado para conservar una cordial imagen, lejos del estrés laboral de cumplir las cuotas de ventas de sus equipos comerciales.

“Cliente mata a jefe” es una expresión con la que esperamos destacar la importancia de nuestros clientes, frente a cualquier posibilidad de interferencia impuesta por la administración o gerencia.

Fuente: Juan Diego Restrepo

No te hundas como el Titanic 

domingo, 9 de septiembre de 2012 09:15:00 p. m. Categorías: Estrategia Liderazgo Servicio al Cliente

Sigue estos cinco consejos y evita que tu empresa se hunda como el Titanic.


1) Ve a dónde vas: la tripulación del Titanic falló en estar al pendiente de encontrarse con un iceberg, una mala idea teniendo en cuenta lo difícil que es cambiar el rumbo de un barco tan grande. Éste fue su error fatal debido a que los témpanos se localizaban en lugares poco comunes ese año. Nuevas investigaciones revelan la razón: un inusual acercamiento lunar provocó una marea muy alta, lo que movió los icebergs, que por lo general se mantienen cerca de las orillas y en aguas profundas, al camino del Titanic.
Esta noticia muestra lo que le ocurre a muchas industrias como a la de la música o de renta de películas que continúan recorriendo el mismo camino, ignorando todas las señales de que el mercado se ha transformado hacia el formato digital. El resultado fue que nuevos competidores les robaron a sus clientes. Por eso debes mantenerte alerta a las nuevas tendencias y cambios en el mercado para asegurarte de que tu negocio no se vaya a la quiebra.
2) No seas soberbio: El Titanic se promovió y se hizo famoso como un barco imposible de hundir. Ninguna empresa debe pensar en sí misma como invulnerable. Pocos negocios duran por siempre y todos, sin excepción, tienen debilidades. Los empresarios inteligentes saben reducir peligros al considerar y planear para hacer frente a cualquier riesgo que se pueda presentar. Incluso para los inimaginables.
3) Planea para enfrentar los problemas: El hundimiento del Titanic hubiese sido conocido como una tragedia menor si el barco contara con suficientes botes salvavidas. De acuerdo a RMS Titanic Inc., cuya misión es preservar los artefactos y la historia del Titanic, el barco cumplía con una ley que no había sido considerada para un buque de su tamaño. En lugar de hacer lo correcto, los ingenieros cortaron algunas esquinas para aumentar el tamaño de la cubierta y disminuir costos.
Pero el verdadero costo de esta irresponsable actitud con respecto a la seguridad fue la pérdida de más de 1,500 vidas. Aunque, esperemos, los errores en tu negocio no causarán muertes, realiza simulacros periódicos y evacuaciones en tus empleados. Asegúrate de que tus instalaciones estén en buen estado y que tengas un plan de emergencia, así como extinguidores y salidas especiales para evitar daños y pérdidas. La mayoría de las Pymes no están preparadas para estos eventos, lo que puede culminar en graves consecuencias para la empresa.
4) No menosprecies la capacitación: La evacuación del Titanic fue retrasada porque tanto la tripulación como los pasajeros no contaban con la preparación y entrenamiento adecuados. No hubo simulacro alguno para revisar los botes salvavidas una vez que el barco zarpó y éstos resultaron ser insuficientes.
Ninguna empresa puede conducirse correctamente si sus empleados no saben qué hacer. Sea en caso de emergencia, en un problema con algún cliente, en la operación diaria o en caso de crisis, tu equipo siempre debe estar preparado para responder y salir a flote.
5) Preocúpate por lo importante: El término “cambiar las sillas de la cubierta del Titanic” se ha convertido en el símbolo del inapropiado enfoque que muchas veces se le da a las cosas pequeñas cuando en realidad hay otras mucho más importantes, dejando al margen los verdaderos problemas. Esto es algo que le ocurre a muchos empresarios. Si el barco se está hundiendo, baja al cuarto de máquinas y descubre por qué antes de que sea demasiado tarde.
Autora: Carol Tice

Claves de un campeón 

jueves, 23 de agosto de 2012 04:16:00 p. m. Categorías: Estrategia Liderazgo

México tiene una cultura cangrejista, sentencia un campeón mexicano.  A pesar de la grandeza de su gente, en el común denominador de los mexicanos existe una sensación de que cualquiera que quiera alcanzar un sueño encuentra en quienes le rodean una serie de obstáculos y malos augurios que se centran en el “no se puede”. Para el campeón Mundial de Boxeo, Ricardo “El Finito” López, esto fue una realidad a lo largo de su carrera; sin embargo, encontró en su disciplina las claves que le permitieron mantener su inspiración y alcanzar el éxito.

 

En una charla que ofreció a los empleados del Grupo Editorial Impresiones Aéreas, el hombre que como profesional realizó 52 peleas y que nunca perdió -aunque empató en una ocasión-, narró cómo desde los siete años encontró en el boxeo una pasión y logró colocarse el cinturón de campeón sin conocer la derrota, hecho que le permitió entrar al Salón de la Fama en un tiempo récord de cinco años después de su retiro.

 

Fueron tres las claves que mantuvieron su sueño intacto: actitud, preparación estratégica y ejecución efectiva.  A lo largo de 18 años aprendió que para vencer al oponente hay que combatir el miedo propio con fuerza de voluntad, disciplina y esfuerzo. “Quienes no alcanzan el éxito no es porque no puedan. Es porque falta trabajo y algo qué aprender”.

 

Un primer paso es ponerse la camiseta, y no precisamente la de la empresa sino la propia. Tener clara la meta personal  es vital para trazar el objetivo sin importar los comentarios del exterior. “El conformismo y el escepticismo se desechan con buena vibra y mucha actitud”.

 

Después viene la dedicación, que es la disciplina con la que se allana el camino para trabajar sin interrupciones. “Encontré en Rocky una inspiración. Era un niño y me levantaba –igual que su héroe– a las cuatro de la mañana, comía la misma cantidad de huevos y me enfundaba en una rutina para ir a la escuela y llegar puntualmente al gimnasio”. 

 

La preparación estratégica la encontró en su entrenador, a quien siguió con constancia ciega para aprender cada detalle de la técnica que después le permitiría analizar a su oponente y actuar con responsabilidad, entendida ésta como su capacidad de respuesta ante cualquier circunstancia.

 

Leídos como una receta de cocina, estos términos podrían resultar increíblemente fáciles y de sentido común, pero llevarlos a la práctica conlleva una lucha constante para reivindicar el camino personal hacia la meta, que inevitablemente se ve envuelta en una vorágine de comentarios: “no se puede”, “estás loco”, “sólo los que tienen contactos”…

 

Se vale sentir miedo, se vale llorar ante las circunstancias, pero lo más importante ante la adversidad es estar consciente de que si se ha trabajado con disciplina y constancia, la meta no es un destino inalcanzable.

 

Después de pelear en varias ocasiones en las funciones  amateur que solían presentarse en las ferias, su primera gran oportunidad le llegó: peleó por “El Guante de Oro” y lo ganó. La limpieza en su técnica que le permitía noquear a sus oponentes le valió el apodo de “El Finito López”.
 
Poco a poco fue escalando peldaños a pesar del desdén de familiares, amigos y deportistas. Una tarde, cuando llegaba a entrenar, su coach, “El Cuyo” Hernández, lo sorprendió con la noticia de su vida:
–    ¿Cuál es tu sueño?, le preguntó.
–    Pues ser campeón, le respondió.

 

Semanas más tarde, el mexicano viajaba a Japón para enfrentar al campeón mundial, a quien le arrebató el cinturón y la máxima presea en la categoría de peso mínimo.

 

Fuente: Alto Nivel

Planifica tus actividades 

lunes, 30 de julio de 2012 04:14:00 p. m. Categorías: Administración Estrategia Liderazgo

El mero acto de pensar y planificar desata sus poderes mentales, dispara su creatividad y aumenta sus energías. Uno de sus objetivos principales en el trabajo debe ser obtener el mayor beneficio posible de su inversión de energía mental, emocional y física. Y cada minuto ocupado en planificar le ahorra hasta diez minutos en la ejecución.
 
Planificar el día no le consume más de diez o doce minutos, pero esta pequeña inversión de tiempo le ahorrará por lo menos dos horas (entre 100 y 120 minutos) de tiempo perdido y esfuerzo impreciso durante el día.
 
Necesita listas distintas para propósitos distintos. Primero debe crear un listado maestro en el cual escribe todo lo que le parece que quiere hacer en algún momento en el futuro.
 
En segundo lugar, debe contar con una lista mensual que hace al final de cada mes para el mes siguiente. Puede contener asuntos que transfiere del listado maestro.
 
En tercer lugar, debe contar con una lista semanal donde planifica anticipadamente la semana completa.
 
Esta lista se mantiene en construcción mientras transcurre la semana. Finalmente, debe transferir asuntos de sus listas mensuales y semanales a su lista diaria. Se trata de las actividades específicas que va a realizar al día siguiente.
 
Haga la lista diaria la noche anterior, al término del día de trabajo.
 
Traslade todo lo que todavía no ha terminado a la lista del día siguiente y después agregue todo lo que tiene que hacer ese día. Si hace la lista la noche antes, su subconsciente trabajará con esa lista toda la noche mientras duerme. Y con frecuencia le ocurrirá levantarse con grandes ideas e intuiciones que puede utilizar para completar su trabajo con mayor prontitud y mejor de lo que había pensado inicialmente.
 
Conforme transcurre la jornada laboral, ponga una señal en los asuntos de la lista que ha completado.
 
Esto le permite disponer de un cuadro visual de los logros. Genera la sensación de éxito y de avance. Si ve que avanza progresivamente en su lista, se siente motivado y aumentan sus energías. También mejora su autoestima y respeto de sí mismo. El progreso continuo y visible le impulsa hacia adelante y le ayuda a superar indecisiones.

 

La regla del 80/20 es uno de los conceptos de administración del tiempo y de la vida que más le pueden ayudar. También se llama Principio de Pareto, por su creador, el economista italiano Vilfredo Pareto, que escribió sobre ella por primera vez en 1985. Esta regla dice, por ejemplo, que el 20 % de sus actividades valen el 80 % de sus resultados, que el 20 % de sus clientes constituyen el 80 % de sus ventas, que el 20 % de sus productos o servicios explican el 80 % de sus ganancias... Esto significa que si tiene una lista de diez asuntos que hacer, dos de esos asuntos van a valer tanto o más que los otros ocho asuntos en conjunto. Y, con frecuencia, uno solo de los asuntos de una lista de tareas que tiene que hacer puede valer más que el conjunto de los otros nueve asuntos.

 

Por lo que… Antes de empezar a trabajar, pregúntese:

 

¿Esta tarea se encuentra en el 20 % superior de mis actividades o en el 80 % inferior? Las personas eficaces y productivas se disciplinan para empezar por la tarea más importante que tienen por delante.

 

Fuente: ¡Tráguese ese Sapo! autor: Brian Tracy

¿Qué tan mal conversador eres? 

sábado, 7 de julio de 2012 12:49:00 p. m. Categorías: Liderazgo Servicio al Cliente

Los malos conversadores.

1.- El opinador:
El primero de ellos es el opinador el que escucha simplemente para determinar si las ideas de los demás coinciden con lo que él considera que es cierto. El opinador no escucha con la mente abierta, simplemente se limita a confirmar si sus ideas (su verdad) coinciden con la de sus interlocutores.

2.- El gruñón:
Por su parte, los gruñones son personas que escuchan desde la creencia de que los demás están equivocados. Escuchan con desprecio, considerando que la conversación es un mal necesario, lo que distorsiona la comunicación en las dos direcciones.

3.- El retórico:
Algo parecido sucede con los retóricos. Un retórico utiliza la conversación para enviar advertencias o para generar respuestas determinadas, lo que acaba atrapando a sus interlocutores en una comunicación en una sola dirección.
4.- El perseverante:
Hay personas que hablan mucho sin decir nada. Definen y ajustan sus ideas sobre la marcha convirtiendo la conversación en un ejercicio iterativo que no avanza. Ferrari los denomina los perseverantes, si habla con uno de ellos acabará teniendo la sensación de que cada uno mantiene una conversación diferente.
5.- El hombre-respuesta:
En nuestra galería de enemigos a la escucha podemos encontrarnos también con los hombres respuesta. Un hombre respuesta es una persona programada para dar soluciones, incluso antes de que haya habido un consenso sobre cuál es el problema. Su única motivación es la de agradar e impresionar (no vaya a pensar que es la de dar soluciones) Por ello tiene respuestas y réplicas para cualquier objeción o argumento que podamos plantearles.
6.- El impostor:
Finalmente, el último de los malos escuchadores es el impostor. Un impostor tiene todo el lenguaje corporal de la persona que está implicada en la conversación en cuerpo y alma. Sin embargo no están interesados en lo que dicen sus interlocutores e incluso es posible que ya hayan tomado una determinación.

 

Para recordar: ¿Cómo conversas con tus cllientes, con tus amigos y con tu familia?


Fuente: Pensamiento Imaginactivo

Zanahoria, huevo o café 

lunes, 2 de julio de 2012 10:56:00 a. m. Categorías: Administración Liderazgo

Era una vez una joven adolescente hija de un Padre cariñoso y gentil. Esta le comenta a él varias quejas sobre la vida y sobre la cantidad de cosas que no salían bien, no sabía como hacer para seguir adelante pues sentía desfallecer y se quería dar por vencida, cansada de luchar y luchar sin ver resultados, parecía que cuando solucionaba un problema instantáneamente aparecía otro.

Su padre un chef de profesión, la llevo a su lugar de trabajo, y prendió a hervir 3 ollas al fuego. En una colocó Zanahorias, en otra un par de Huevos, y en la última colocó Café.
La hija impaciente, preguntándose que estaba haciendo su padre, mientras este solo la veía y sonreía. A los 20 minutos el apagó el fuego de las ollas. Saco las Zanahorias y las sirvió en un plato, los huevos en un recipiente y el café lo puso en una taza. El padre le pregunta a su hija: “Hija, ¿Qué ves?” y ella solo responde: “Zanahorias, huevos y café.”

Su padre al ver la respuesta le pide a su hija que se acerque y toque la Zanahoria, se dio cuenta que estaba más blanda, la hizo romper el huevo y se dio cuenta que estaban duros, y al tomarse la taza de Café se dio cuenta que estaba delicioso. Y ella enseguida se pregunta: “¿Qué tiene que ver esto?”
Él le explicó que los tres elementos se habían enfrentado a la misma adversidad, agua hirviendo, solo que habían reaccionado de forma diferente.
La zanahoria llegó al agua fuerte, dura; pero después de pasar por el agua hirviendo se había hecho blanda y fácil de deshacer. Los huevos habían llegado al agua frágiles, su cáscara fina protegía su interior líquido; pero después de estar en el agua hirviendo, se había endurecido. Los granos de Café cambiaron al entrar al agua hirviendo.
¿Cuál de los tres elementos eres tú cuando la adversidad toca tu puerta?
¿Eres una zanahoria que parece fuerte pero cuando el dolor y la fatalidad te llegan te vuelves débil y pierdes tu fortaleza?
¿Eres un huevo que comenzó con un corazón maleable, con espíritu fluido pero después de una muerte, separación o despido se vuelven duros e inflexibles?
¿Eres un Café que cuando llega a su punto máximo de calor cambia de sabor y aroma por uno mucho mejor?
Espero seas como el café.
Ojalá logres ser como un grano de café, que cuando las cosas se pongan mal tú puedas reaccionar de forma positiva, sin dejarte vencer por las circunstancias y hagas que las cosas a tu alrededor mejoren.
Que ante la adversidad exista siempre una luz que ilumine tu camino y el de todas las personas que te rodean.
Que puedas siempre esparcir e irradiar con tu fuerza, optimismo y alegría “el dulce aroma del café”.
Que nunca pierdas ese olor grato e inagotable que solo tú sabes transmitir a lo demás.
Acuérdate que el que toma las decisiones fáciles son los cobardes y el que toma las difíciles eres tú.

Fuente: Escuela para ricos

Desarrolla tu marca personal 

jueves, 17 de mayo de 2012 02:12:00 p. m. Categorías: Liderazgo Servicio al Cliente Ventas

Hay buenos modales que no pasan de moda, porque siempre tendrán un enorme impacto en cualquier proceso de comunicación. Son tan influyentes en la percepción de los clientes, que también los puedes considerar como lineamientos estratégicos de mercadeo y venta.

No son conceptos nuevos, pero son utilizados de manera sistemtizada por personas que logran construir un excelente prestigio público ("branding"). Desde el punto de vista de la atención y el servicio al cliente, son pilares fundamentales para influir positivamente en la percepción de la gente.

No son los únicos, pero estos 5 son esenciales para desarrollar el capital de la buena reputación:

1. Préstale atención a las personas primero

Parece obvio, pero mirar o no a la cara de quien nos habla no sólo es una norma de cortesía y buena atención, sino una clara manera de expresar el valor que tiene un interlocutor.

Tenemos una gama infinita de dispositivos para mantenernos ocupados: email, llamadas telefónicas, mensajes de texto, Facebook, Twetter... Estas actividades nos hacen sentir eficientes y productivos. Nos hacen sentir que somos capaces de hacer varias tareas a la vez... excepto, la más importante: prestarle atención a la gente.

Cuando estés en una reunión, o atendiendo a un cliente, un colega o un proveedor, no lo hagas mirando tu teléfono móvil o la pantalla del computador. No aspires a que esas personas comprendan que estás muy ocupado, porque ellos también lo están y merecen respeto.

Los profesionales y líderes más influyentes no se dejan distraer cuando conversan personalmente. Saben planificar sus comunicaciones de manera proactiva, en función de aumentar su prestigio personal.

2. Valora a tus clientes internos, tanto como a los externos

Es difícil que tus clientes externos te crean y confíen en ti, si eres descuidado o despectivo en el trato hacia tus colegas y proveedores (clientes internos). Debes mantener presente que si no eres coherente y consistente en el trato hacia todos los que te rodean, no eres confiable.

Los clientes admiran y son más leales con las personas y empresas que ponen en práctica sus valores de igual manera con todos sus públicos, y que no se quedan en declaraciones y retórica.

No pierdas ninguna oportunidad de halagar de manera personalizada los aportes que hacen los demás miembros de tu equipo de trabajo. Busca diferenciarte y hacerte famoso por ser de los pocos que invierten más tiempo en ver los aciertos que los errores.

Reconocer de manera específica los logros de las personas que te rodean, clientes externos o internos, aumenta su autoestima y, en consecuencia, el aprecio y la valoración hacia ti (branding).

3. Expresa tu agradecimiento todo el tiempo

Agradecer la preferencia, la lealtad o el tiempo de los clientes (externos e internos), es una acción de profundo significado y siempre es recibida con entusiasmo.

El agradecimiento explícito hacia los clientes, cualquiera que sea la razón, estimula su sensación de bienestar, genera un motivo de satisfacción, mejora su estado de ánimo y aumenta su optimismo.

Ser consecuente dando las gracias es un claro gesto de nobleza, conciencia y humildad de tu parte, siempre y cuando seas sincero, auténtico y específico en lo que agradeces. Los clientes saben detectar muy bien si eres o no un oportunista.

En materia de atención al cliente hay que aprovechar todas las oportunidades para dar las gracias. Inclusive, hay que agradecer las quejas y las sugerencias de mejora, ya que significan ahorros importantes de tiempo y dinero.

Así mismo, tomar unos instantes para escribir un mensaje de agradecimiento, puntual, breve y directo, es una pequeña inversión pero muy rentable en términos de imagen. El agradecimiento es un poderoso recurso para cultivar lazos constructivos a tu alrededor (branding).

4. Evita juzgar o etiquetar a la gente

La mayoría de los juicios que emitimos sobre personas y situaciones, son producto de prejuicios, temores, complejos o desconocimiento. Es decir, solemos dejarnos llevar por la primera impresión, o lo que apenas observamos o escuchamos.

En este sentido es importante hacer el esfuerzo necesario para aprender a tomar aire o hacer una pausa para respirar, ganar tiempo y meditar mejor, antes de reaccionar y juzgar.

Es una idea sencilla, pero precisamente por eso resulta difícil asimilarla y practicarla. Los prejuicios y la falta de humildad hacen que subestimemos lo sencillo y lo simple.

Igual ocurre cuando etiquetamos a las personas con calificativos. A partir de ese momento nos "enganchamos" en la etiqueta y nos relacionamos con la gente solamente a través del prejucio. Las etiquetas nos predisponen y nos impiden ver otras características en una persona y otras oportunidades para aprender.

Las etiquetas condenan las posibilidades de cambio y evolución. Por eso, al liberarnos de estas limitaciones, alcanzamos un contagioso potencial de creatividad y bienestar.

5. Manten un alto sentido de la discreción

La discreción es una regla de oro en la vida y en los negocios. Por eso es tan importante que no discutas indiscriminadamente asuntos de trabajo o decisiones laborales.

No realices quejas o reclamos sin cuatela, ni te quejes de tus clientes o colegas frente a otros clientes. No sólo lo tomarán como un comportamiento injusto de tu parte, sino también como deslealtad y falta de honradez.

La discreción es valorada por la inmensa mayoría de las personas como una gran virtud, producto de un alto nivel de madurez. No te arriesgues a dañar tu reputación convirtiendo un asunto de trabajo en chismes o rumores, que luego se hacen incontrolables y producen daños significativos a tu imagen personal y a la de la empresa que representas.

Además, existe una delicada frontera entre compartir posiciones críticas vs. descalificar u ofender a la gente o a instituciones. El ejercicio conciente de la discresión te ayuda a identificar la diferencia en cada momento.

Como puedes ver, estos 5 excelentes modales no solo tienen vigencia en el marco de las comunicaciones cara-a-cara o por teléfono, sino que también los puedes usar como guía para tus mensajes escritos en las redes sociales.

Evita caer en rencillas personales, juicios, comentarios agrios o críticas excesivas, especialmente cuando de comunicación escrita se trata. Enfrenta los hechos y no a las personas. Tus argumentos deberían centrarse en los procesos y oportunidades de mejora. Es el enfoque que ayuda a desarrollar tu prestigio personal y profesional.

Fuente: Puro Marketing

¿Nos gusta nuestro trabajo? 

martes, 1 de mayo de 2012 12:55:00 p. m. Categorías: Administración Liderazgo Servicio al Cliente Ventas

A pesar de que hoy en día tener un trabajo es sinónimo de bendición y ser afortunado, parece que el sentimiento del empleado no es exactamente ese. Crece el número de trabajadores insatisfechos que acuden a sus puestos de trabajo con indiferencia y resignación, y con el único pensamiento de que es la forma de conseguir dinero para pagar sus gastos.

Parece que valores como la superación, el afán por conseguir aspirar a un puesto mejor, el sentimiento de trabajar en algo que te guste o la vocación se han perdido casi por completo según una encuesta elaborada por la consultora Koerentia.

¿Por qué ha dejado de gustarnos nuestro trabajo?

Hay determinados factores que poco a poco van haciendo que nuestra felicidad y nuestro entusiasmo al ir a trabajar se vaya mermando. ¿Quieres saber algunos?

  1. Monotonía. A los seres humanos nos gusta evolucionar y experimentar nuevas acciones en nuestra vida y en el trabajo no es diferente. Cuando comienzas a trabajar en un sitio nuevo todo son grandes expectativas y realizar nuevas tareas, después si tu trabajo es monótono, todos los días parecen el mismo y esas grandes expectativas desaparecen.
  2. Sentirnos en una jaula. Los horarios laborales son necesarios para llevar un control más o menos fiable del tiempo que trabaja cada empleado, pero esto puede implicar que, según como muestra la citada encuesta, casi ocho de cada diez trabajadores admitan que debido a su horario rígido se sienten esclavos.
  3. Cuestión de dinero. Los costos de la vida están subiendo y los salarios se están estancando. Esta situación frustra a los trabajadores que sienten como cada vez consiguen ahorrar (si pueden) mucho menos dinero. Pasar tiempo en una misma empresa y ver que el salario no evoluciona es una las insatisfacciones más comunes.
  4. Poco compañerismo. El ambiente de compañerismo siempre es (y ha sido) uno de los aspectos más valorados a la hora de sentirnos a gusto en el trabajo. La competitividad o la falta de ayuda entre otros miembros de la empresa sin duda dificultan las ganas de hacer un buen trabajo y de sentirte parte de un equipo que te valora.
  5. Despidos. El juego de la silla es lo que mejor define esta situación. La poca fiabilidad de conservar tu puesto de trabajo supone que el trabajador se sienta en un estado de estrés constante que le impida realizar su labor con normalidad. Y eso día tras día, pasa factura.
  6. Falta de agradecimiento. Ya se sabe lo que dicen “a nadie le amarga un dulce” y una palabra de agradecimiento o un gesto que notifique que estamos haciendo un buen trabajo es sin duda una forma de hacernos sentir bien y ayudarnos a levantarnos cada mañana pensando que nuestro trabajo tiene recompensa.

Fuente: http://www.aprendelo.com/news/insatisfaccion-en-el-trabajo-un-mal-cada-dia-mas-comun.html 

Los ciegos 

jueves, 19 de abril de 2012 10:13:00 a. m. Categorías: Liderazgo Servicio al Cliente

Normalmente cuando visito una empresa para evaluar la cultura de servicio al cliente, pregunto a los empleados de los diferentes departamentos: ¿Qué es un cliente para ti? Las respuestas que me dan se parecen a la historia de los seis ciegos que se encuentran con un elefante:

Érase una vez, seis hombres ciegos fueron a "ver" a un elefante.

El primer hombre ciego alargó sus manos frente a él y tocó el inmenso lado del animal. “Este elefante es como una pared alta y fuerte,” dijo el ciego.

El segundo hombre, quien estaba parado cerca de la cabeza del elefante, puso sus manos en uno de los largos y filudos colmillos. “¿Una pared? ¡No! Yo diría que es más como una lanza.”

El tercer hombre abrazó una de las patas del elefante con ambos brazos. “No quisiera contradecirlos,” dijo, “pero estoy seguro que el elefante es como un árbol.”

El cuarto hombre por casualidad tocó la oreja del elefante. “Todos ustedes están equivocados,” dijo él. “El elefante es en realidad muy parecido a un abanico.”

El quinto hombre estaba parado él solo por el otro extremo del elefante y por casualidad cogió la cola del animal. “Yo no entiendo esta confusión,” dijo él. “Estoy seguro al decir que el elefante es como una soga.”

Bueno, este elefante era un poco juguetón, así que le hizo cosquillas al sexto hombre con su trompa. El hombre, asustado, apartó lejos de si la trompa, y dijo temblando, “¡Por favor manténganse en calma pero les juro que el elefante es en realidad una culebra muy grande!”

“¡Tonterías!” dijeron los otros. Aún así, todos se fueron alejando calladamente, y nunca hicieron el esfuerzo de pensar en conjunto lo que verdaderamente es un elefante.

Brindar un servicio al cliente uniforme, donde todos sepan quien es un cliente es un reto. Sin embargo, cuando el servicio al cliente es uniforme y se convierte en una responsabilidad de cualquiera que forme parte de la empresa, los clientes se sentirán servidos por un personal “donde todos reman en la misma dirección” en busca de satisfacerles.

Para recordar:

Michael Jordan nos enseña que el talento gana juegos pero que el trabajo en equipo gana campeonatos.

 

Lecciones que la vida me ha enseñado 

sábado, 14 de abril de 2012 10:10:00 p. m. Categorías: Creatividad Liderazgo

1. La vida no es justa, pero aún así es buena.

2. Cuando tengas duda, sólo toma el siguiente paso pequeño.

3. La vida es demasiada corta para perder el tiempo odiando a alguien.

4. Tu trabajo no te cuidará cuando estés enfermo. Tus amigos y familia sí. Mantente en contacto.

5. Liquida tus tarjetas de crédito cada mes.

6. No tienes que ganar cada discusión. Debes estar de acuerdo en no estar de acuerdo.

7. Llora con alguien. Alivia más que llorar solo.

8. Ahorra para el retiro comenzando con tu primer cheque de nómina.

9. Cuando se trata de chocolate, la resistencia es inútil.

10. Haz las paces con tu pasado para que no arruine el presente.

11. Está bien permitir que tus niños te vean llorar.

12. No compares tu vida con otros. No tienes ni idea de lo que se trata su travesía.

13. Si una relación tiene que ser secreta, no debes estar en ella.

14. Todo puede cambiar en un parpadear de ojos. Pero no te preocupes, Dios nunca parpadea.

15. Respira profundamente. Esto calma la mente..

16. Elimina todo lo que no sea útil, hermoso o gozoso.

17. Si algo no te mata, en realidad te hace más fuerte.

18. Nunca es demasiado tarde para tener una niñez feliz. Pero la segunda depende de ti y de nadie más.

19. Cuando se trata de perseguir aquello que amas en la vida, no aceptes un ” no” por respuesta.

20. Enciende las velitas, utiliza las sábanas bonitas, ponte la lencería cara. No la guardes para una ocasión especial. Hoy es especial.

21. Prepárate de más, y después sigue la corriente.

22. Sé excéntrico ahora. No te esperes a ser viejo para usar el morado.

23. El órgano sexual más importante es el cerebro.

24. Nadie está a cargo de tu felicidad, más que tú.

25. Enmarca todo llamado “desastre” con estas palabras: “En cinco años, ¿esto importará?”

26. Siempre elige vida.

27. Perdónale todo a todos.

28. Lo que las otras personas piensen de ti no te incumbe.

29. El tiempo sana casi todo. Dale tiempo al tiempo.

30. Por más buena o mala que sea una situación, algún día cambiará.

31. No te tomes tan en serio. Nadie más lo hace.

32. Cree en los milagros.

33. Dios te ama por lo que Dios es, no por lo que hayas hecho o dejado de hacer.

34. No audites la vida. Sólo llega y aprovéchala al máximo hoy.

35. Llegar a viejo es mejor que la alternativa — morir joven.

36. Tus niños sólo tienen una niñez.

37. Todo lo que verdaderamente importa al final es que hayas amado.

38. Sal todos los días. Los milagros están esperando en todas partes.

39. Si todos apiláramos nuestros problemas y viéramos los montones de los demás, rápido arrebataríamos de regreso los nuestros.

40. La envidia es una pérdida de tiempo. Tú ya tienes todo lo que necesitas..

41. Lo mejor está aún por llegar.

42. No importa cómo te sientas… párate, arréglate y preséntate.

43. Cede.

44. La vida no está envuelta con un moño, pero sigue siendo un regalo.

Autora: Regina Brett, 90 años, de “The Plain Dealer”, Cleveland, Ohio

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