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Planifica tus actividades 

lunes, 30 de julio de 2012 04:14:00 p. m. Categorías: Administración Estrategia Liderazgo

El mero acto de pensar y planificar desata sus poderes mentales, dispara su creatividad y aumenta sus energías. Uno de sus objetivos principales en el trabajo debe ser obtener el mayor beneficio posible de su inversión de energía mental, emocional y física. Y cada minuto ocupado en planificar le ahorra hasta diez minutos en la ejecución.
 
Planificar el día no le consume más de diez o doce minutos, pero esta pequeña inversión de tiempo le ahorrará por lo menos dos horas (entre 100 y 120 minutos) de tiempo perdido y esfuerzo impreciso durante el día.
 
Necesita listas distintas para propósitos distintos. Primero debe crear un listado maestro en el cual escribe todo lo que le parece que quiere hacer en algún momento en el futuro.
 
En segundo lugar, debe contar con una lista mensual que hace al final de cada mes para el mes siguiente. Puede contener asuntos que transfiere del listado maestro.
 
En tercer lugar, debe contar con una lista semanal donde planifica anticipadamente la semana completa.
 
Esta lista se mantiene en construcción mientras transcurre la semana. Finalmente, debe transferir asuntos de sus listas mensuales y semanales a su lista diaria. Se trata de las actividades específicas que va a realizar al día siguiente.
 
Haga la lista diaria la noche anterior, al término del día de trabajo.
 
Traslade todo lo que todavía no ha terminado a la lista del día siguiente y después agregue todo lo que tiene que hacer ese día. Si hace la lista la noche antes, su subconsciente trabajará con esa lista toda la noche mientras duerme. Y con frecuencia le ocurrirá levantarse con grandes ideas e intuiciones que puede utilizar para completar su trabajo con mayor prontitud y mejor de lo que había pensado inicialmente.
 
Conforme transcurre la jornada laboral, ponga una señal en los asuntos de la lista que ha completado.
 
Esto le permite disponer de un cuadro visual de los logros. Genera la sensación de éxito y de avance. Si ve que avanza progresivamente en su lista, se siente motivado y aumentan sus energías. También mejora su autoestima y respeto de sí mismo. El progreso continuo y visible le impulsa hacia adelante y le ayuda a superar indecisiones.

 

La regla del 80/20 es uno de los conceptos de administración del tiempo y de la vida que más le pueden ayudar. También se llama Principio de Pareto, por su creador, el economista italiano Vilfredo Pareto, que escribió sobre ella por primera vez en 1985. Esta regla dice, por ejemplo, que el 20 % de sus actividades valen el 80 % de sus resultados, que el 20 % de sus clientes constituyen el 80 % de sus ventas, que el 20 % de sus productos o servicios explican el 80 % de sus ganancias... Esto significa que si tiene una lista de diez asuntos que hacer, dos de esos asuntos van a valer tanto o más que los otros ocho asuntos en conjunto. Y, con frecuencia, uno solo de los asuntos de una lista de tareas que tiene que hacer puede valer más que el conjunto de los otros nueve asuntos.

 

Por lo que… Antes de empezar a trabajar, pregúntese:

 

¿Esta tarea se encuentra en el 20 % superior de mis actividades o en el 80 % inferior? Las personas eficaces y productivas se disciplinan para empezar por la tarea más importante que tienen por delante.

 

Fuente: ¡Tráguese ese Sapo! autor: Brian Tracy

Zanahoria, huevo o café 

lunes, 2 de julio de 2012 10:56:00 a. m. Categorías: Administración Liderazgo

Era una vez una joven adolescente hija de un Padre cariñoso y gentil. Esta le comenta a él varias quejas sobre la vida y sobre la cantidad de cosas que no salían bien, no sabía como hacer para seguir adelante pues sentía desfallecer y se quería dar por vencida, cansada de luchar y luchar sin ver resultados, parecía que cuando solucionaba un problema instantáneamente aparecía otro.

Su padre un chef de profesión, la llevo a su lugar de trabajo, y prendió a hervir 3 ollas al fuego. En una colocó Zanahorias, en otra un par de Huevos, y en la última colocó Café.
La hija impaciente, preguntándose que estaba haciendo su padre, mientras este solo la veía y sonreía. A los 20 minutos el apagó el fuego de las ollas. Saco las Zanahorias y las sirvió en un plato, los huevos en un recipiente y el café lo puso en una taza. El padre le pregunta a su hija: “Hija, ¿Qué ves?” y ella solo responde: “Zanahorias, huevos y café.”

Su padre al ver la respuesta le pide a su hija que se acerque y toque la Zanahoria, se dio cuenta que estaba más blanda, la hizo romper el huevo y se dio cuenta que estaban duros, y al tomarse la taza de Café se dio cuenta que estaba delicioso. Y ella enseguida se pregunta: “¿Qué tiene que ver esto?”
Él le explicó que los tres elementos se habían enfrentado a la misma adversidad, agua hirviendo, solo que habían reaccionado de forma diferente.
La zanahoria llegó al agua fuerte, dura; pero después de pasar por el agua hirviendo se había hecho blanda y fácil de deshacer. Los huevos habían llegado al agua frágiles, su cáscara fina protegía su interior líquido; pero después de estar en el agua hirviendo, se había endurecido. Los granos de Café cambiaron al entrar al agua hirviendo.
¿Cuál de los tres elementos eres tú cuando la adversidad toca tu puerta?
¿Eres una zanahoria que parece fuerte pero cuando el dolor y la fatalidad te llegan te vuelves débil y pierdes tu fortaleza?
¿Eres un huevo que comenzó con un corazón maleable, con espíritu fluido pero después de una muerte, separación o despido se vuelven duros e inflexibles?
¿Eres un Café que cuando llega a su punto máximo de calor cambia de sabor y aroma por uno mucho mejor?
Espero seas como el café.
Ojalá logres ser como un grano de café, que cuando las cosas se pongan mal tú puedas reaccionar de forma positiva, sin dejarte vencer por las circunstancias y hagas que las cosas a tu alrededor mejoren.
Que ante la adversidad exista siempre una luz que ilumine tu camino y el de todas las personas que te rodean.
Que puedas siempre esparcir e irradiar con tu fuerza, optimismo y alegría “el dulce aroma del café”.
Que nunca pierdas ese olor grato e inagotable que solo tú sabes transmitir a lo demás.
Acuérdate que el que toma las decisiones fáciles son los cobardes y el que toma las difíciles eres tú.

Fuente: Escuela para ricos

¿Nos gusta nuestro trabajo? 

martes, 1 de mayo de 2012 12:55:00 p. m. Categorías: Administración Liderazgo Servicio al Cliente Ventas

A pesar de que hoy en día tener un trabajo es sinónimo de bendición y ser afortunado, parece que el sentimiento del empleado no es exactamente ese. Crece el número de trabajadores insatisfechos que acuden a sus puestos de trabajo con indiferencia y resignación, y con el único pensamiento de que es la forma de conseguir dinero para pagar sus gastos.

Parece que valores como la superación, el afán por conseguir aspirar a un puesto mejor, el sentimiento de trabajar en algo que te guste o la vocación se han perdido casi por completo según una encuesta elaborada por la consultora Koerentia.

¿Por qué ha dejado de gustarnos nuestro trabajo?

Hay determinados factores que poco a poco van haciendo que nuestra felicidad y nuestro entusiasmo al ir a trabajar se vaya mermando. ¿Quieres saber algunos?

  1. Monotonía. A los seres humanos nos gusta evolucionar y experimentar nuevas acciones en nuestra vida y en el trabajo no es diferente. Cuando comienzas a trabajar en un sitio nuevo todo son grandes expectativas y realizar nuevas tareas, después si tu trabajo es monótono, todos los días parecen el mismo y esas grandes expectativas desaparecen.
  2. Sentirnos en una jaula. Los horarios laborales son necesarios para llevar un control más o menos fiable del tiempo que trabaja cada empleado, pero esto puede implicar que, según como muestra la citada encuesta, casi ocho de cada diez trabajadores admitan que debido a su horario rígido se sienten esclavos.
  3. Cuestión de dinero. Los costos de la vida están subiendo y los salarios se están estancando. Esta situación frustra a los trabajadores que sienten como cada vez consiguen ahorrar (si pueden) mucho menos dinero. Pasar tiempo en una misma empresa y ver que el salario no evoluciona es una las insatisfacciones más comunes.
  4. Poco compañerismo. El ambiente de compañerismo siempre es (y ha sido) uno de los aspectos más valorados a la hora de sentirnos a gusto en el trabajo. La competitividad o la falta de ayuda entre otros miembros de la empresa sin duda dificultan las ganas de hacer un buen trabajo y de sentirte parte de un equipo que te valora.
  5. Despidos. El juego de la silla es lo que mejor define esta situación. La poca fiabilidad de conservar tu puesto de trabajo supone que el trabajador se sienta en un estado de estrés constante que le impida realizar su labor con normalidad. Y eso día tras día, pasa factura.
  6. Falta de agradecimiento. Ya se sabe lo que dicen “a nadie le amarga un dulce” y una palabra de agradecimiento o un gesto que notifique que estamos haciendo un buen trabajo es sin duda una forma de hacernos sentir bien y ayudarnos a levantarnos cada mañana pensando que nuestro trabajo tiene recompensa.

Fuente: http://www.aprendelo.com/news/insatisfaccion-en-el-trabajo-un-mal-cada-dia-mas-comun.html 

La Misión 

viernes, 6 de abril de 2012 07:48:53 a. m. Categorías: Administración Estrategia Servicio al Cliente Ventas

 

Hacer un trabajo que percibimos como importante para la empresa o para nuestra comunidad, hace que nuestras creencias y valores cobren vida. Esto nos permite experimentar una sensación de valía, de utilidad y de propósito en la vida.

Las empresas inteligentes reconocen el gran aporte de hacer uso efectivo de los valores de sus empleados, y la importancia de hacer que su trabajo sea significativo. Una de las maneras en que lo loran es creando una declaración de propósito o misión. Si esta declaración de propósito queda bien formulada, será una gran idea fácil de recordar y servirá para explicar por qué existe la empresa y cómo contribuye a la sociedad. Debe de ser una frase sencilla que pueda darle personalidad a toda una empresa. La eficacia de la declaración de propósito se mide cuando cada empleado es capaz de citarla, así como de hacer y contestar en un instante la pregunta: ¿Estoy cumpliendo o no la misión de la empresa?

Por ejemplo, la gran idea del hotel Rey Juan Carlos 1, su misión es: "¡Todo lo que hacemos lo hacemos para volver a saludarle!"...  Es brillante, y fácil de recordar. Cualquiera persona, desde el director de relaciones públicas hasta el auxiliar del mostrador, desde la encargada del aseo de las habitaciones hasta el cocinero pueden preguntarse a sí mismos cuando estén atendiendo a un huésped: ¿Estoy cumpliendo o no la misión del hotel? Si la respuesta es afirmativa, la empresa va por buen camino. Si es negativa, hay que hacer algún cambio. Ese es el efecto poderoso de una gran idea bien formulada, porque hace de cada empleado un accionista directo en la misión de la empresa y le da poder para monitorearla y mantenerla. Charles Revson fundador de Revlon dijo: “En la fábrica de Revlon hacemos cosméticos, pero en las farmacias vendemos esperanza”.

El secreto de una gran idea radica en descubrir la naturaleza verdadera del negocio. Estas declaraciones de propósito deben de ser sencillas y fáciles de recordar:

Merck: “Preservamos y mejoramos la vida humana”.
Coca-Cola: “Refrescamos al mundo”.
3M: “Resolvemos problemas con innovación”.
Walt Disney: “Hacemos feliz a la gente”.

Ninguna de estas declaraciones de propósito se refiere directamente a un producto o servicio. Más bien, cada una alude a lo que hace la empresa.  Cualquier empleado de las empresas antes mencionadas puede preguntarse: ¿Estoy cumpliendo  o  no la misión de la empresa? Y tener una respuesta inmediata. ¿Cree usted que hacerse la pregunta y contestarla puede afectar el rendimiento de la empresa? ¡Le aseguro que si!

Para recordar: La empresa en la que trabajas ¿tiene una declaración de misión? … ¿La conoces? ¿La conoce el director de la empresa?... y si la conoces, responde a la pregunta: ¿la estoy cumpliendo?    

El Ejecutivo y el Pescador 

jueves, 5 de abril de 2012 11:45:06 a. m. Categorías: Administración Liderazgo

 

En una ocasión un alto ejecutivo se tomó unas vacaciones, las primeras en varios años. Estaba pasando por un muelle de un pueblo pesquero cuando un pescador atracó su barca. Mientras el pescador amarraba la barca al muelle, el ejecutivo lo felicitó por el tamaño y la calidad de la captura.

¿Cuánto tiempo pasó pescando? Preguntó el ejecutivo.

No mucho. Contesto el pescador.
¿Por qué no se ha quedado pescando más para tener más que vender?
Ya tengo bastante para cubrir las necesidades de mi familia. Respondió el pescador.
Pero, ¿qué hace el resto del día?

Me levanto tarde, pesco un rato, juego con mis hijos, duermo la siesta y, al atardecer, paseo por el pueblo, tomo un vino y toco la guitarra con mis amigos. Tengo una vida muy activa, muy ajetreada.

El ejecutivo dijo: Tengo un MBA de Harvard y podría ayudarle. Tendría que dedicarle más tiempo a la pesca. Con lo que recaudara, podría comprarse un barco de mayor tamaño. Con ese barco podría capturar más peces, que luego podría vender para comprar más barcos. Al final tendría una flotilla.

En lugar de vender su pescado a un intermediario podría venderlo directamente a los consumidores, y eso mejoraría sus márgenes. Podría terminar abriendo su propia fábrica, y así controlaría el producto, el procesamiento y la distribución. Claro que entonces tendría que dejar el pueblo y mudarse a la ciudad, para poder dirigir el crecimiento de la empresa.

El pescador se quedó en silencio y luego respondió:
¿Cuánto tiempo tardaría en hacer todo eso?
Quince, veinte años, veinticinco máximo.
¿Y luego?... El ejecutivo soltó una carcajada.

Eso es lo mejor. Cuando fuera el momento, podría salir y cotizar en bolsa y vender todas sus acciones. Ganaría millones. Y con eso podría jubilarse, levantarse tarde, pescar un rato, hacer la siesta y, al atardecer, pasear por el pueblo, tomar un vino y tocar la guitarra con sus amigos.

Para recordar: El dinero no es un fin en sí mismo: el dinero es una herramienta, y la utilidad de esa herramienta depende de lo que se quiera hacer con ella.

 

El efecto Pigmalión 

jueves, 5 de abril de 2012 11:37:29 a. m. Categorías: Administración Estrategia Liderazgo Servicio al Cliente

Las personas tienen a actuar según las expectativas de los demás. En general las personas se portan como los demás esperan que lo hagan. Si usted no espera demasiado de la gente con quien trabaja, probablemente su imagen no les motivará a esforzarse. Hágasele saber que espera grandes cosas de ellos y se dará cuenta de lo bien que trabajan.

El “efecto Pigmalión” es un mito griego. Pigmalión era un escultor muy dotado que creó una estatua de una mujer tan perfecta que se enamoró de ella, de su creación. Pigmalión pidió con tanto fervor a Afrodita, la diosa del amor que le diera vida, que esta se conmovió de él, y le impartió vida a la estatua.

El efecto Pigmalión explica que nuestras relaciones sean de manera genuina, profecías cumplidas. La teoría se corroboró en unos estudios que examinaban la relación entre maestros y alumnos. Si un maestro creía que un estudiante estaba dotado o era listo, actuaba de tal manera que animaba al estudiante a ponerse a la altura de su imagen. Si el profesor, en cambio, creía que un estudiante era un alumno difícil o que educarlo implicaba todo un reto, ese estudiante no recibía tanto apoyo y no obtenía buenos resultados: la profecía también se cumplía.

El efecto Pigmalión no servirá de nada si esperamos de los demás lo que no pueden ofrecernos. Ni siquiera el mejor constructor del mundo podría hacer una copia de las pirámides de Egipto en una tarde. Esperar un grado de rendimiento fuera de lo normal de las personas, le llevará a la decepción y frustración. Obtener calidad y rendimiento es una cosa, pero no espere milagros.

El efecto Pigmalión tiene también su lado paradójico: tener grandes expectativas de los demás puede conducir a muy buenos resultados, pero también aumenta las posibilidades de decepciones. Nuestra percepción de la calidad del trabajo de una persona depende de nuestras expectativas originales. Cuanto más altas sean nuestras expectativas, para empezar, mejor serán en general los resultados. Si está valorando la actitud de alguien, recuerde que ha de juzgar esa actitud de forma objetiva y en términos cuantitativos.

Para recordar: Transmita a los demás que espera un gran trabajo de ellos. Y ellos se esforzarán por estar a la altura de lo que les pide.                    

¡Atrévete! 

jueves, 5 de abril de 2012 11:35:28 a. m. Categorías: Administración Liderazgo

Ser optimista al valorar las propias capacidades tiene sus ventajas: aumenta la probabilidad de que intentemos probar cosas nuevas. Eso explica el hecho de que los novatos hagan grandes cosas: las hacen sin darse cuenta de los riesgos o las dificultades que entraña su objetivo.

 

Steve Wozniak, cofundador de Apple Computer junto con Steve Jobs, fabricó la primera computadora personal del mundo. Y esto es lo que cuenta de su experiencia: “Nunca había hecho nada igual, nunca había fabricado una computadora, nunca había creado una empresa, no tenía idea de lo que estaba haciendo. Pero me propuse hacerlo, y lo hice”. Wozniak no sabía lo que estaba haciendo, pero pensó que podía hacerlo, y lo hizo.

 

Según David Dunning y Justin Kruger de la Universidad de Cornell, la famosa frase de Charles Darwin, “La ignorancia suele engendrar mayor confianza que el conocimiento”, es literalmente cierta. Los autores exponen el efecto  Dunning-Kruger de la siguiente manera:

 

* Los incompetentes tienen a sobrevalorar su capacidad.

 

* Los incompetentes no saben apreciar la capacidad genuina de los demás.

 

* Los incompetentes no se dan cuenta de lo sumamente incapaces que son.

 

* Si aceptan capacitarse para mejorar substancialmente su capacidad, se darán cuenta y reconocerán lo poco capacitados que estaban antes.

 

Las personas que no tienen conciencia de su incompetencia ni de que desconocen un tema, no son capaces de reconocer lo poco que saben. Es por eso que los peluqueros y los taxistas que nos encontramos por ahí son todos unos expertos en economía y política internacional.

 

A medida que uno va aprendiendo, se siente conscientemente incompetente: sólo sé que no se nada. Como consecuencia, la mayoría desconfía de sus capacidades cuando empieza a aprender una materia: el conocimiento les hace tomar conciencia de los límites de su conocimiento y sus capacidades.

 

Desarrollar una competencia consciente (la actitud de saber lo que uno hace) supone experiencia, conocimiento y práctica. Cuando uno sabe que es competente, vuelve a tener confianza en sí mismo: conoce los límites de su conocimiento y puede valorar con rigor sus capacidades.

 

Para recordar: No es lo que ignora lo que le complica la vida. Es lo que sabe con toda seguridad lo que se la complicará.

La Retroalimentación 

jueves, 5 de abril de 2012 07:49:00 a. m. Categorías: Administración Liderazgo Servicio al Cliente

 

Retroalimentación. Todos sabemos lo que significa: La retroalimentación es información que recibimos la cual nos indica qué tan bien lo estamos haciendo. La retroalimentación nos ayuda a mantenernos en el camino y a lograr progresos en avance a nuestra meta. Existen varios tipos de retroalimentación, veremos dos.

Retroalimentación motivacional y la retroalimentación informativa: La motivacional es el tipo de retroalimentación como cuando animas a tu equipo deportivo favorito son los… ¡hurras!

La informativa es cuando les dices a los jugadores la forma en que se mide el progreso hacia la línea de meta. La retroalimentación informativa es buena y necesaria pero no suficiente. Los aplausos y los vivas son lo que más anima a los jugadores.

La mayoría de los gerentes dice dar retroalimentación informativa pero se olvida dar la motivacional.

Dando un taller de retroalimentación a una empresa un gerente me comento: Yo siempre tengo junta con mi equipo, y una ocasión los dejé solos y les dije que se encerraran en una sala y decidieran que es lo que querían de mí, que querían que hiciera de forma diferente para ayudarlos a mejorar su trabajo. Una de las cosas que ellos dijeron que querían de mí -dijo el gerente- era la de tener más retroalimentación. ¡Yo no podía creerlo! –Me dijo- Yo me reúno con ellos personalmente todos los lunes; viajo con ellos; les comparto información sobre nuestros productos, los de la competencia; les envío correos electrónicos. ¡Que más retroalimentación quieren!

Lo que sus empleados querían era otro tipo de retroalimentación, ya no querían más información, ¡ellos querían más motivación! Ellos desean que se les diga que están haciendo un gran trabajo. Lo que el gerente hacia era únicamente compartir información con ellos; y aunque esa es una parte importante en el trabajo, también es importante utilizar esa información como fundamento del refuerzo que le indica a alguien que está haciendo un buen trabajo.

Para recordar: “Con el tiempo, el orgullo se alimenta con la retroalimentación de los otros”.     

Para que el negocio crezca 

lunes, 3 de enero de 2011 01:50:04 p. m. Categorías: Administración Liderazgo
Una serie de consideraciones que no están ordenadas por orden de importancia, pero que todas son importantes:
¿Qué tiempo contempla su planificación? En los tiempos actuales no parece necesario irse más allá de los 12-24 meses. De todas si considera posible irse más lejos, hágalo
¿Cuáles son sus perspectivas de cambio? ¿Qué está haciendo para entender la evolución de su entorno y, como consecuencia, la evolución de su negocio? 
¿Qué está haciendo para mantener la satisfacción de sus clientes? ¿Qué quieren o esperan los clientes?
¿Cuál es la situación de sus canales de distribución y venta?   
¿Tiene bien calificadas las capacidades de sus empleados?
¿Ha previsto la necesidad de nuevas incorporaciones? ¿Cómo ha pensado seleccionarlas? 
¿Cómo ha pensado formar a los nuevos incorporados?
¿Cómo tiene prevista la formación para la mejora continua de sus empleados? 
¿Quién no da resultados satisfactorios? ¿Está haciendo algo al respecto?  Sugerimos les llame la atención y les proporcione una última oportunidad. Si no responden, tome decisiones.
Por el contrario, si admira buenas actitudes y aptitudes en otros empleados, ¿Les va a proporcionar oportunidades de desarrollo y ascenso, con un plan que pueda explicarles?
¿Está su empresa trabajando en soluciones a los problemas que haya podido estimar?
¿Alguien en su empresa se ocupa de observar la tendencia externa y de la adaptación interna a esa tendencia?
¿Qué grado de satisfacción y confort le proporcionan sus productos o servicios, sus procesos de fabricación, sus procedimientos internos …?  ¿Qué cambios ha de emprender? ¿Qué tipo de recursos va a necesitar?
¿Si tiene que asociarse o aliarse con alguien, sabe cuál es el perfil de los posibles socios o aliados?
¿Vigila, mantiene y refuerza sus ventajas competitivas? ¿Vigila a sus competidores y los puede evaluar sin emociones?
Alberto Aguelo

Errores de emprendedores novatos y no tan novatos 

lunes, 3 de enero de 2011 11:35:05 a. m. Categorías: Administración Estrategia Liderazgo Servicio al Cliente

Iniciar una nueva idea de negocios es toda una aventura.

Antes de iniciar esa aventura el emprendedor debe de tratar de aprender todo lo que pueda para hacer que su nueva empresa se convierta en una idea de negocios rentable pero la verdad es que resulta imposible llegar a saber todo y muchas cosas se van aprendiendo en el camino.

Entre las cosas a aprender una de las que menos se da importancia por parte de los nuevos emprendedores es lo relativo a la contratación y administración del personal que trabajará en la nueva empresa. Muy rápidamente, sin embargo, el emprendedor que quiere ser exitoso, se percatará que sus trabajadores son un aspecto esencial y fundamental para tener éxito en su idea de negocios.

Muchas veces por ejemplo se da el contrasentido que uno a veces empieza en el mundo de los negocios escapando de un mal jefe y al final uno termina siendo también un mal jefe.

En el The Wall Street Journal han hecho una compilación de los errores más básicos que debemos evitar cometer al administrar a nuestros trabajadores a quienes yo prefiero llamar nuestro equipo de trabajo. A continuación en base a esa compilación algunas ideas:

1. No verificar la competencia de los trabajadores contratados. A veces asumimos que un trabajador es competente para hacer alguna tarea que nos parece obvia y lo cierto es muchas veces no lo serán. Lo que se debe de hacer siempre es verificar que el trabajador conozca y realice adecuadamente cada tarea que le encomendemos.

2. Tratar de evitar herir sentimientos. No debes de mentir si algo está mal y tal vez debas de despedir a alguien si es necesario. Lo cierto es que tú estás desarrollando una idea de negocios y estas contratando personal competente en las áreas que desees, si esa competencia no es real y cometiste un error en la contratación entonces explica que ello ha sucedido y procede a tomar las medidas correctivas cuanto antes.

3. Confiar ciegamente en tus trabajadores. Siempre debes de tener presente que tus trabajadores son tu equipo de trabajo y que debes de delegar y aprender a delegar funciones en ellos pero al final tú eres el líder de tu idea de negocios y debes de marcar las pautas y políticas dentro de tu empresa para evitar que los trabajadores al final hagan las cosas como a ellos les parezca usando criterios disímiles o no conformes a la visión que tú tienes que poner en tu idea de negocio.

4. Dar señales contradictorias. Trata de tener un manual interno que sea claro para evitar así que los trabajadores tal vez interpreten tu conducta como señales contradictorias. Este último aspecto es uno de los errores más usuales en los emprendedores novatos dado que ellos mismos tal vez están experimentando cambios que sus trabajadores pueden interpretar erradamente.

Fuente: Haga Negocios

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