El tamaño, el público, el producto y, por ende, el mercadeo de todas las empresas es diferente. Irónicamente, donde muchas compañías coinciden es en los errores que cometen en la gestión de su mercadeo.

A partir de nuestra experiencia, hemos hecho una lista de los desaciertos más comunes. Pensar que el mercadeo es solo publicidad, descuidar a los clientes actuales, no investigar lo que desean y no tener una buena comunicación con ellos están de primero en la lista.

Por eso, conózcalos y evítelos:

* Pensar que el mercadeo es SOLO publicidad: Por supuesto, que el mercadeo incluye acciones publicitarias, pero cubre aspectos mucho más amplios. Conlleva, por ejemplo, la creación de la imagen de empresas, productos y servicios, el análisis de su mercado y segmento específico de interés, cómo presentar y distribuir su producto o servicio, cuál debe ser su mensaje.

Además, implica un verdadero conocimiento de lo que espera su cliente y cómo complacerlo. Abarca también la generación de nuevas ideas de productos y servicios.

* Suponer que sus clientes conocen todo lo que su empresa ofrece: Lo más probable es que la gran mayoría de sus clientes conozcan únicamente los servicios o productos que le compran, e ignoren que usted ofrece otros servicios o productos que también podrían serles de interés. Por esto, hágaselos saber y recuérdeselos de vez en cuando.

Encontrará que si bien para aumentar las ventas el mecanismo más utilizado es precisamente atraer nuevos clientes, otro mecanismo –más sencillo– es aumentar la cantidad de ventas que le realiza a quienes ya son sus clientes.

* Enfocarse en atraer nuevos clientes descuidando los actuales: Igual de importante que atraer nuevos clientes, es mantener felices a sus clientes actuales.

Sin embargo, no son pocas las empresas que realizan acciones (por ejemplo, promociones) que benefician solamente a los nuevos clientes, lo que puede causar una deserción de parte de la clientela con la que ya cuentan. El costo de conseguir un nuevo cliente es cinco veces mayor que el de retener a los clientes que ya consiguió. Por eso, nunca olvide agradecer a quienes ya decidieron confiar en su marca.

* Establecer estrategias de mejora de servicio al cliente sin investigar antes qué desean los clientes : La gran mayoría de las empresas generan ideas para complacer a sus clientes. Irónicamente, pocas veces hacen un alto en el camino para preguntarle directamente a ellos qué es lo que desean, cómo les gusta ser atendidos y qué valor agregado les gustaría recibir.

Siempre investigue cuáles acciones puede implementar que complazcan realmente a sus clientes y logre que su servicio haga la diferencia.

* Nula o demasiada comunicación con los clientes. ¿Cuántas veces alguna empresa le ha pedido su correo electrónico, para luego no hacer absolutamente nada con él? Las empresas a veces son muy efectivas armando bases de datos, pero poco efectivas poniéndolas a buen uso.

Comuníquese con sus clientes y cuénteles sobre sus promociones y novedades. Así fomentará que regresen y logrará mantenerse presente. Eso sí, tampoco abuse. Nada peor que esa empresa que nos bombardea con volantes electrónicos tres veces a la semana.

* Mantener una promoción por demasiado tiempo: Algo básico en el mercadeo: promoción que se mantiene por demasiado tiempo, ¡deja de ser promoción! Por ejemplo, una tienda que siempre tiene un 20% de descuento en su mercadería, acostumbra a sus clientes a que eso es lo normal en este sitio. Así, el descuento, que generalmente se usa como un incentivo para aumentar las ventas en ciertos momentos, pierde esta función y deja de ser visto como un gancho por parte de los clientes.

* Realizar cambios de imagen sin tomar en cuenta la opinión de los clientes: Si su marca es conocida, ya no le pertenece solo a usted o a su empresa, sino que también le pertenece a sus clientes –al menos, ellos lo sienten de esta manera–.

Por eso, si va a cambiar algún elemento de su imagen (como su logo), involucre a sus clientes en el proceso y tómeles la opinión. De lo contrario, el cambio podría generar un gran rechazo. Esto sucedió este año a la marca GAP, cuyo nuevo logo fue tan mal recibido que no duró más que unos pocos días.

En realidad, usted podrá evitar caer en estos errores de mercadeo, poniéndose siempre en los zapatos de sus clientes para ver cómo ellos perciben su negocio, manteniendo con ellos una comunicación fluida y constante, y tomándolos en cuenta en cualquier proceso de mejora de su imagen, producto o servicio. Sus clientes, se pueden –y se deben convertir– en la mejor guía para la gestión de su mercadeo.

Fuente: El financierocr