Brindar un Servicio al Cliente Extraordinario no es cuestión de mentalidad. La lucha por mejorar es constante; las ideas son parte de esta labor; el espíritu emprendedor es intenso. Los valores son los que guían, no los manuales de política y procedimientos. La mentalidad es cuestión de liderazgo. La mejor manera de cultivar el liderazgo de servicio al cliente en la empresa es aplicando el criterio de ascender a los empleados a cargos de mayor responsabilidad. Cuando las personas que tienen cualidades de liderazgo en servicio son ascendidas suceden cuatro cosas buenas…

La primera: Esas personas pueden desarrollar sus capacidades de liderazgo todavía más en virtud de su mayor nivel de responsabilidad.

La segunda: Por medio de sus nuevas responsabilidades tienen mayor oportunidad de ayudar a la empresa a mejorar su servicio al cliente.

La tercera: Cuando la gente con una filosofía de servicio llega  a altos cargos, los otros empleados comienzan a percibir el liderazgo en servicio como un comportamiento para asegurar el triunfo.

La cuarta: Y lo que es más importante, cuando a los líderes en servicio les asignan subalternos, dan un ejemplo que los aspirantes a líderes pueden imitar.

Ser modelo de comportamientos de liderazgo es una manera muy eficaz de cultivar los valores y las habilidades del liderazgo. Poner a un verdadero líder en una posición  de mando ayuda a los seguidores a transformarse en líderes.

Pocas decisiones de la empresa ejercen un impacto más profundo en el servicio que las relacionadas con lo ascensos.

Debemos de seleccionar a los líderes en la empresa enfocados en el Servicio al Cliente solamente a quienes de verdad tengan una visión para el futuro. Que saben exactamente hacía dónde desean ir y por qué. No se quedan con un pie aquí y otro allá, no son pusilánimes, no apuestan a los seguro. Como digo Peter Drucker: La primera responsabilidad del líder es ser la trompeta del sonido claro. Así, una prueba crucial para determinar si hay liderazgo es ver hasta qué punto el individuo pone sobre la mesa sus creencias y sus prioridades para que todo el mundo las vea.

Para recordar: Un buen líder… inspira y mueve a otros a seguirlo y creen en su integridad.