Más vale ser perro que de confianza

Inspirar confianza es el primer paso para conseguir clientes y ya que los tienes deben de percibirla, no basta con decirles que la empresa es confiable, se requiere de habilidad para construir la confianza del cliente…y toma tiempo.

La tentación de utilizar sistemas futuristas que prometen maravillas para el servicio al cliente es muy grande, los llamados teléfonos inteligentes que te contestan “le recordamos que nuestro horario de servicio es de 9 a 18 horas” y se corta la llamada, cuando son las 16 horas de un día normal, o “si conoce la extensión márquela ahora” o “marque su número de contrato” y cuando te contestan te preguntan ¿cuál es su número de contrato? en otros tienes que escuchar todo su menú tres veces para entenderlo…y no hay forma de que un ser humano te conteste. Esto no es servir al cliente. En estos casos se pierde la confianza.

Los sistemas sencillos son el método más eficaz para conseguir un buen servicio, por ejemplo: Que un humano conteste el teléfono antes de que suene tres veces, toma nota del requerimiento del cliente, pregunta si entendiste su necesidad, si tienes que responderle hazlo antes de la hora prometida, quita atención a los que estés haciendo y concéntrate en tu cliente la atención debe de estar al 100%, escucha a tu cliente (escuchar es más que sólo esperar tu turno para hablar), y no dejes de darle seguimiento a su caso, utilza su nombre siempre que te dirigas a él, y los más importante, siempre, siempre dale las gracias por haber llamado. En estos casos la confianza aumenta.

Es un método tan sencillo que una “maquina inteligente” no lo puede hacer, pero si un personal capacitado. 

En condiciones de igualdad, todo el mundo le compraria antes a una persona que le dio más confianza. De hecho, aunque las condiciones no sean parecidas, la gente tiende a comparle a un amigo. Debemos de esforzarnos por aplicar la confianza en nuestras relaciones comerciales, requiere tiempo y esfuerzo… pero vale la pena intentarlo, lo que obtendremos son clientes leales.

Mi abuela platicaba un anécdota que encaja muy bien en este boletín, cuando llegaba alguien de “confianza” a la casa le decía: por ser de “confianza” tu sírvete lo que quieras, pasa a la cocina. Un amigo le dijo: “prefiero ser perro que de confianza, al perro lo atiendes mejor que a mi ya que a él si le sirves”. 

Para recordar


Atiende a tus clientes por su nombre no por su número de contrato.

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